Poema sin Título VIII

abril 19, 2026

"Estos poemas fueron escritos en una sola noche, hace años... hoy sobreviven sin nombre, porque alguna vez pertenecieron a dos voces. Ahora solo quedan palabras: fueron encontrados entre los restos de un hogar consumido por el fuego. Del autor solo quedaron fragmentos de su obra y rumores sobre su desaparición. Nadie sabe si el incendio fue un accidente o una decisión..."

Oh vendaval, este es tu […] fin, sin miedo de sentir. En tu obrar hay caridad, […], vive por mí. Oh vendaval que estás aquí, libre al fin, vuelve a ser. Di, contando hasta tres, qué cuentos quieres oír esta vez; hay un lugar perdido por ahí, donde sé que podrás respirar, donde la muerte no llega, donde el sol vuelve a salir. Ríe, […], y recordar que persistimos, aunque haya dudas. Dime: ¿es esto lo que quieres? Hay demasiado por considerar y tantos caminos por recorrer. Muchas decisiones que tomar, y el miedo a fallar oscurece todo.  

Pero lo más hermoso que tienes es una luz que brilla y vive dentro de ti. Oh compás, […], guíame entre la oscuridad […]. Quiero recordar de dónde proviene tanta calidez, encontrar su fuente y bañarme en tu amor. Orquesta al fin, sin miedo a exhalar, porque solo tú tienes las respuestas; hay una mano que se extiende para ti, te invita a aletear lejos de aquí, y por encima de las nubes hay una marca que espera por ti, es tu destino. Todavía está lejos, y no parece que lo puedas alcanzar, pero no vayas a flaquear.

Oh vendaval, vuelve a casa y recuérdame por qué estamos aquí. Preciosa brújula del corazón, que brilla entre abulias, etérea verdad; entre sueños incólumes, padece a la concupiscencia, mientras el zéfiro roza nuestra piel acurrucándonos por encima de la luna, por encima del sol, por encima de las estrellas, por […].

Y así, todo está en su lugar, donde siempre debió ser, en este momento del espacio, en este lugar del tiempo. […]. Porque donde alguna vez hubo zarza, ahora solo brotan cerezas, y por cada bocado prohibido reivindicamos la contumacia ante la obra divina. Porque tú, y solo tú, puedes morder la fruta […]; ¿es esto lo que quieres? Siempre serás libre, porque el mundo se mueve hacia ti, y cuando más lejos la veías, más cerca la tenías. Hay una marca que nos hace perder el control al ver cuántas posibilidades hay en el cielo. Aletea […] más allá, donde no puedo llegar, donde se me ha prohibido pisar. Porque ahí, y solo ahí, la muerte no llega, y las cerezas brotarán por siempre para aquellos que vendrán después de nosotros.  

Oh […], veo el dorado, el blanco, el verde, el plateado y el morado en tu aureola. Declara lo realmente hermoso que oculta el rostro que no se puede ver. ¿Cuál es tu blasfemia? Oh vendaval, guíame a casa, donde alguna vez perdí mis alas, desentrañando la verdad, donde encontré […]. Acobíjame en tus alas para volar lejos de aquí; vendaval, este es tu corazón, vine aquí sin cuestionar, […].

[…]. ¿Cuántas fábulas quieres escuchar? Todas son […] escritas desde la sangre. […], porque decidí que tú serás lo último que vean mis ojos antes de partir, […].


- JoséJoaquínDíazOllague.

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