Poema sin Título VI
abril 15, 2026"Estos poemas fueron escritos en una sola noche, hace años... hoy sobreviven sin nombre, porque alguna vez pertenecieron a dos voces. Ahora solo quedan palabras: fueron encontrados entre los restos de un hogar consumido por el fuego. Del autor solo quedaron fragmentos de su obra y rumores sobre su desaparición. Nadie sabe si el incendio fue un accidente o una decisión..."
Hace años tuve
la dicha de conocer el verdadero rostro de la luna, y avergonzada y con timidez
se escondió del escritor, porque el miedo invadía su corazón. La desnudez de su
alma pesaba más que la de su carne, y con dolor llamó a las mariposas para que
la celaran, encubriendo el brillo azul de una luna resplandeciente […]. Y por cada paso que doy, una nueva campana suena, recordándome […] que crecen debajo de mis pies. Y así, una vez más, una canción vuelve a
sonar recordándome por qué […].
En la orilla,
las mariposas reposan cerca del agua clara que refleja un brillo azul […] cartas que se hunden, como los miedos y sueños de quienes se buscan a sí
mismos en el amor. Pero […] los que
caminan por su cuenta, tarde o temprano, se encuentran con quienes están
destinados a crear. Y si pudiera crear algo contigo, serían […]. Porque miles de promesas tuvieron que perderse […], y eso es
suficiente.
Pero solo puedo
conformarme con escribir, en tinta de mi propia sangre, sobre las alas de las
mariposas que vuelan de vuelta a ti […], incluso
cuando no me quieras allí. Siempre encontrarás […], y cuando el
sol vuelva a salir, las letras brillarán para anunciarte los buenos días y […] hay luz antes de que la noche vuelva a caer.
Y si yo puedo
desenmarañar la zarza, tú […], oh mi luna
bella, […], para darte mi sangre y puedas
beber de ella como alguna vez yo bebí del licor ambrosiaco que brotaba de
cabellos negros que rozaban aguas azules donde los poemas se pierden […]. Cuántas historias quisiera contarte una y otra vez para crear en algún
lugar perdido en el tiempo, todos los paraísos que imagino para ti, […] es una despedida, […], todas las heridas sanan, y
tarde o temprano recordarás que jamás estuve equivocado.
Porque tú, […] ya existes, e
imponente tu luz siempre iluminará el camino de quienes caminan por costas de
agua cristalina, deslumbrados por el perfecto semblante de una luna eterna que
brilla hoy, mañana y siempre. Y a este buen escritor, permítele […], bajo las mariposas, bajo la corteza, bajo la luz. Déjame […], resguarda mis sueños, no en lo profundo, sino en tu corazón…

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