Poema sin Título IV
abril 08, 2026"Estos poemas fueron escritos en una sola noche, hace años... hoy sobreviven sin nombre, porque alguna vez pertenecieron a dos voces. Ahora solo quedan palabras: fueron encontrados entre los restos de un hogar consumido por el fuego. Del autor solo quedaron fragmentos de su obra y rumores sobre su desaparición. Nadie sabe si el incendio fue un accidente o una decisión..."
Existe belleza
al llorar, yo aprendí eso una vez, y es tan vital como respirar para
mantenernos vivos y despiertos, saber que somos humanos. Frágiles y vulnerables
tanto para el mundo como hacia nosotros mismos. Llora si es necesario, sufre si
es lo que necesitas, […].
Déjame ser […]. Y permítete ser quién eres en este momento: un alma herida, doliente, que
siente porque respira y está viva, y eso es un regalo. Bienaventurado espíritu
agraciado eres, con tanta dulzura y ternura que sería suficiente para traerle
paz al mundo. […], tómate un descanso que te
aseguro que todo estará bien, porque eres fuerte, porque perseveras, porque
tienes integridad, porque eres amor. Permíteme traerle paz a tu dolor, y no
tengas miedo […], porque tu dolor no me mata; al
contrario, […].
Al final, el
cuerpo responde por nosotros porque no nos pertenece, y sabe lo que necesita en
un llanto sincero, un acto reconfortante que libera el desasosiego para que
podamos tomarnos un respiro de una lucha sin descanso y recordarnos a nosotros
mismos que somos humanos. Déjame llorar […], no como una
penitencia, sino como […]. No niegues mi humanidad
entremezclándose con la tuya; […].
Dale tregua a
tu dolor y déjalo ser, porque es necesario sangrar para que la herida cierre;
permítele a tu cuerpo ser independiente a ti, buscando consuelo en su propia
carne, en su propia humanidad. Admira la plenitud de tu belleza al desnudo, con
tu ego vulnerado, con tu fragilidad, con la ternura de un rostro mancillado por
dolores del alma. No cuestiones la fortaleza de tu determinación, porque confío
que el día de mañana te levantarás más fuerte que ayer, […].
Permite que tus
lágrimas te reconstruyan en alguien más fuerte cada día, porque eres
suficiente, […], porque eres […] vulnerable. Conozco la voluntad de tu corazón y es lo suficientemente
fuerte para levantarte una vez más, y otra, y otra… Porque llorar y sentir
jamás serán un acto de debilidad, sino legítima fortaleza, una virtud que pocos
conocen y sienten […].
Y recuerda siempre que […] el amor se comparte incluso en los momentos más vergonzosos y donde más queremos aislarnos. Abre tu corazón al dolor para que pueda sanar y demostrarte que, sin importar qué, siempre eres […] amada, escuchada y vista una vez más. Porque no existe en la lengua humana forma de expresar […], y cómo mi espíritu contempla […], que arde en el pecho porque está viva y nos invita a llorar […], resguardándonos y protegiéndonos como siempre debió ser…

0 comentarios