Engullecarne: el glotón de lo profundo

julio 28, 2021

 

        Un martes alrededor de las once de la noche recibí una llamada de emergencia, ya era muy tarde por la madrugada cuando llegué al lugar solicitado y no lograba comprender como se les ocurre llamar a estas horas y encima hacernos ir a un sitio tan apartado de la civilización, nos habían mandado a hacer mantenimiento a una antigua edificación en ruinas que parecía ser el recuerdo de lo que alguna vez fue un centro comercial. Ejerzo trabajo como empleado del ayuntamiento y es normal que se nos encargue este tipo de tareas, en esta ocasión se me asigno un grupo pequeño de hombres que me ayudarían con el desmantelamiento de una red de alcantarillado que circulaba por debajo de aquel edifico en ruinas, al estar fuera de servicio durante tantos años —puede que incluso siglos— es normal que llegue a ser un problema para los habitantes cercanos y cualquier otro proyecto a futuro cerca de la zona, el principal problema es el agua estancada que trae un sinfín de enfermedades, bacterias y otro tipo de males, aparte de volverse estructuras inestables que interfieren con los ecosistemas aledaños y a pesar de los obvios motivos por los que se debía desmantelar ese alcantarillado lo antes posible, seguía sin comprender por qué se nos había solicitado de manera urgente a ese lugar, era sin duda terrorífico, puesto que si ya no era suficiente con estar en un lugar perdido de la mano de Dios y que la única estructura que teníamos cerca era aquel edificio en ruinas, las alcantarillas al estar abandonadas por tanto tiempo eran un lugar decrepito, sombrío y muy espeluznante.

Mientras yo seguía preguntando en vano el porqué de nuestra llamada, uno de los soldadores, que aparentaba ser el más longevo de todos, hablo conmigo y me explico que en este lugar los residentes de los pueblos cercanos ya habían reportado un gran número de desaparecidos y cadáveres que parecían florecer del suelo, aquello me dejo muy desconcertado y bastante alterado, lo único que quería era terminar el trabajo lo antes posible para regresar a mi casa en donde me siento más seguro, no soy un tipo muy alto o fornido, y mi experiencia en combate y defensa son nulas lo que hace de mi alguien muy sumiso y que le gusta estar fuera de conflicto. Las horas iban pasando y el trabajo se iba haciendo cada vez más duro y complicado, al punto de tener que estar constantemente vaciando y rellenando los cuatro camiones de aguas residuales completamente estancadas y contaminadas, y también nos encontrábamos con diferentes especies de animales que habían hecho de las diferentes tuberías sus hogares o madrigueras. Sin embargo, mientras un joven estaba desmantelando una de las tuberías más profundas y hundidas, logro visualizar en el fondo de esta algo que parecía estar retorciéndose, la curiosidad pudo con él y decidió aventurarse un poco a ver que encontraba, con ayuda de su linterna logro alumbrar a un montón de porquería que se veía grotesco y repulsivo pero que en un primer lugar no parecía de gran relevancia, por lo menos hasta que se percató de que aquella monstruosidad parecía estar respirando en repetidas pulsaciones agitadas y desesperantes, fue entonces cuando la criatura percibió su presencia y se giró para mirarlo y al hacerlo aquel joven pego un alarido de desesperación y horror, fue tan fuerte su grito que incluso se escuchó por quienes estábamos afuera del edifico rodeados por la penumbra de la noche. Entonces hubo silencio, y no se escuchó nada durante todo un minuto que se sintió una eternidad, poco después aquellos hombres que estaban más dentro del alcantarillado lograron ver a la distancia a un joven que corría con desesperación y angustia, y cuando este ya estaba a punto de avisarles de la criatura que lo perseguía, este se tropezó y cayó al suelo dislocándose un pie, y cuando uno de los trabajadores iba en su ayuda, de repente del techo cayó sobre él una maza grotesca y putrefacta que se estremecía en todo su cuerpo y que de manera nauseabunda y palpitante parecía estar consumiéndolo y convirtiéndolo en una extremidad más de aquel montón de mierda, parecía que la criatura había abierto su estómago para engullirlo ya que de un momento a otro pareció que este se retorcía de adentro hacia fuera hasta que quedo una escamosa y crujiente capa de mugre en vez de aquella sustancia gelatinosa, y se volvió completamente comprensible el terror que debió experimentar aquel pobre desafortunado, puesto que la cabeza de la criatura, si es que puede describírsele  de alguna forma, era una enorme y monstruosa lengua roja que se movía de manera independiente como si estuviera en busca de comida.

Los trabajadores que se encontraban en la escena salieron corriendo despavoridos nublados por el miedo, aun así, más de uno fue devorado poco a poco por la criatura y de los quince trabajadores que habían dejado a mi disposición, solo habían quedado ocho quienes fueron los que me narraron los hechos al escapar de la muerte, entre todos asumimos lo que el joven había vivido durante sus últimos instantes de vida antes de convertirse en la primera víctima de aquel engendro, pero cuando por fin habíamos pensado que nos libramos de esa monstruosidad, esta había emergido de entre las ruinas para seguir con su festín; me quede en completo shock y el miedo invadió todo mi cuerpo al deslumbrar semejante horror que había emergido de las profundidades del abismo.

Aquella bestia venia con una extraordinaria velocidad hacia donde me encontraba, y al estar en total parálisis no pude mover ni un dedo, pero para mí fortuna uno de los trabajadores la embistió con una excavadora y la empujo lejos de mí, lo que me dio el tiempo de reacción suficiente para salir corriendo, entonces todos nos quedamos pensando en cómo combatir con aquella deformidad, pero al mismo tiempo ella seguía abalanzándose hacia nosotros, hasta que alguien pensó en una posible solución: —“las alcantarillas están repletas de gas metano, si logramos devolverla ahí y la encerramos lo suficiente el gas podría concentrarse para así hacerla estallar. —dijo uno de los chicos, pensamos y rápidamente sabíamos que hacer, arrancamos una de las camionetas que estaban afuera y la arrogamos a la fosa del alcantarillado a modo de señuelo, entonces yo tuve el horrible presentimiento de que no iba a funcionar en lo absoluto puesto que era un plan mal organizado y absurdo, entonces impulsado por la cobardía decidí salir corriendo lo más rápido de aquel lugar, abandonando por completo a mi equipo.

Al final, mi predicción fue acertada y mientras más me alejaba más horribles eran los gritos de mis compañeros sufriendo en agonía mientras eran devorados uno a uno por aquel horrible demonio.

A la mañana siguiente informe al alcalde para ver si podíamos tomar represalia de lo sucedido, pero este se mostró completamente indiferente conmigo y solo me miraba con un disgusto enorme que me ponía los pelos de punta y daba escalofríos, hizo una junta con los líderes del pueblo y el ayuntamiento dictamino hacer explotar el edificio hasta que no quedara una sola biga en pie, también fui sancionado y enviado a mi casa de manera humillante, como si hubiera vuelto al colegio y la maestra me hubiera mandado a sentarme a la esquina del salón.

Todo transcurrió normal después de eso, y la demolición pudo efectuarse sin ningún problema y no se reportaron accidentes, aun así, se restringió por competo el acceso a esa zona y para asegurarse de que nadie se aventurara en aquel lugar aparatado y menos en aquellos escombros en donde descansan las alcantarillas, se colocó una muralla extensa con gran cantidad de señales de advertencia. Y en lo que respecta a mí, pues a día de hoy sigo con el temor de volverme a topar cara a cara con aquella horrible criatura, o peor aún, que este acechándome y cazándome hasta que por fin tenga la oportunidad de engullirme y volverme solo otro apéndice más de su cuerpo, y constantemente tengo sueños en donde me encuentro otra vez en aquella situación donde casi me atrapa si no fuera por el estúpido acto de valentía que realizo el trabajador en aquel entonces, solo que esta vez… me atrapa y engulle de manera espeluznante mientras se ríe y burla de mí y solo puedo sentir agonía. 

- José Joaquín Díaz. 

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